viernes, 13 de abril de 2012

7 DE MARZO DE 2012

TITULO: Una meditación cualquiera...

La vida es como una montaña rusa, una mañana te levantas, y al asomarte a la ventana ves un sol radiante. Llena de fuerza e ilusión decides salir a la calle con tu mejor sonrisa. Confías en ese cielo tan azul, y decides dejar el abrigo en casa, y con la impaciencia por disfrutar, no te acuerdas de coger un paraguas, ¿para que? tengo un sol esperándome en la puerta. Disfrutas del día, paseando por la playa, las olas acariciándote los pies, el día no puede ser mas perfecto. Pero de repente, y en mitad de tu travesía, una manada de nubes grises amenazan enfurecidas y sin avisar, desatan toda su íra en mitad de un día tan maravilloso. Sin más, derraman sobre ti la cantidad de agua necesaria para que tus sentimientos sufran un enfrentamiento muy desconcertante. No sabes si correr a refugiarte del agua, cambiarte de ropa y seguir con tu día como si nada, o por el contrario sentarte bajo ella y meditar las causas que nos han hecho ser tan desprevenido, y no pensar en coger el paraguas. ¿Por qué a mí? si el sol estaba fuera y hacia un día maravilloso. Si, pero cuando menos te lo esperas, las cosas cambian, y lo peor que lo hacen sin avisar. Pero la experiencia de la vida te hace ver que el sol se puede esconder en cualquier momento, y tú, has de saber que aunque sea muy incomodo de llevar, y casi siempre acabes un poco mojada, hay que llevar un paraguas a mano, porque no es la primera vez que un día soleado llueve. La primera vez, te empaparas de agua hasta los huesos, la segunda vez, te mojaras hasta las rodillas, y la tercera, puede que solo te salpique la punta de los zapatos. Pero el caso, es que siempre te mojas. Y yo, yo ya estoy cansada de mojarme. ¿puede un ser humano medir sus sentimientos? si, he dicho medirlos, decidir hasta donde quiero querer, odiar, desear, apreciar, admirar, despreciar... al resto de seres humanos. Bien, pues yo creo que no. Como bien me enseñaron en el colegio los sentimientos no se pueden pesar, ni medir. Yo no puedo quererte un metro, ni odiarte 3 kilos. Los sentimientos no entienden de números, pero si de cantidades, que es muy diferente. Y las personas ¿pueden cambiar su forma de ser? No soy quien para dar una sentencia firme sobre este tema, pero opino que es muy poco probable. Podemos mejorar, podemos empeorar, e incluso modificar nuestra conducta a través de las experiencias vividas, pero la esencia siempre es la misma. Y no es porque nosotros no queramos mejorar nuestras flaquezas, sino que la mayoría de veces se hace imposible. Yo peco de pasional, de impaciente, de radical, de confiada, y desconfiada... y de muchas mas cosas que me gustarían limar, pero probablemente no seria yo. Y si que es verdad, que por culpa de mi personalidad, cuando llueve en esos días soleados, sin avisar, me siento bajo el agua y no pienso en el paraguas, sino que por culpa de mis canturreos de felicidad he despertado a las nubes, y me pregunto por que canto tan mal, y por que siempre me tiene que llover a mi, si yo solo quiero un poquito de sol.
De este dilema, solo puedo sacar dos conclusiones finales. La primera es que siempre has de llevar un paraguas encima cuando salgas un día soleado, porque siempre te puede llover, y tienes que protegerte. Y, la segunda es que pienses que las nubes te mojan por algo, y que puede que te estén haciendo un favor, ese no era tu día maravilloso de paseo, pero no desistas y no dejes de ser como eres, porque puede que muy pronto llegue el verano de tu vida.

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