TITULO: Una meditación cualquiera...
La vida es como una montaña rusa, una mañana te levantas, y al asomarte a
la ventana ves un sol radiante. Llena de fuerza e ilusión decides salir
a la calle con tu mejor sonrisa. Confías en ese cielo tan azul, y
decides dejar el abrigo en casa, y con la impaciencia por disfrutar, no
te acuerdas de coger un paraguas, ¿para que? tengo un sol esperándome en
la puerta. Disfrutas del día, paseando por la playa, las olas
acariciándote los pies, el día no puede ser mas perfecto. Pero
de repente, y en mitad de tu travesía, una manada de nubes grises
amenazan enfurecidas y sin avisar, desatan toda su íra en mitad de un
día tan maravilloso. Sin más, derraman sobre ti la cantidad de agua
necesaria para que tus sentimientos sufran un enfrentamiento muy
desconcertante. No sabes si correr a refugiarte del agua, cambiarte de
ropa y seguir con tu día como si nada, o por el contrario sentarte bajo
ella y meditar las causas que nos han hecho ser tan desprevenido, y no
pensar en coger el paraguas. ¿Por qué a mí? si el sol estaba fuera y
hacia un día maravilloso. Si, pero cuando menos te lo esperas, las cosas
cambian, y lo peor que lo hacen sin avisar. Pero la experiencia de la
vida te hace ver que el sol se puede esconder en cualquier momento, y
tú, has de saber que aunque sea muy incomodo de llevar, y casi siempre
acabes un poco mojada, hay que llevar un paraguas a mano, porque no es
la primera vez que un día soleado llueve. La primera vez, te empaparas
de agua hasta los huesos, la segunda vez, te mojaras hasta las rodillas,
y la tercera, puede que solo te salpique la punta de los zapatos. Pero
el caso, es que siempre te mojas. Y yo, yo ya estoy cansada de mojarme.
¿puede un ser humano medir sus sentimientos? si, he dicho medirlos,
decidir hasta donde quiero querer, odiar, desear, apreciar, admirar,
despreciar... al resto de seres humanos. Bien, pues yo creo que no. Como
bien me enseñaron en el colegio los sentimientos no se pueden pesar, ni
medir. Yo no puedo quererte un metro, ni odiarte 3 kilos. Los
sentimientos no entienden de números, pero si de cantidades, que es muy
diferente. Y las personas ¿pueden cambiar su forma de ser? No soy quien
para dar una sentencia firme sobre este tema, pero opino que es muy poco
probable. Podemos mejorar, podemos empeorar, e incluso modificar
nuestra conducta a través de las experiencias vividas, pero la esencia
siempre es la misma. Y no es porque nosotros no queramos mejorar
nuestras flaquezas, sino que la mayoría de veces se hace imposible. Yo
peco de pasional, de impaciente, de radical, de confiada, y
desconfiada... y de muchas mas cosas que me gustarían limar, pero
probablemente no seria yo. Y si que es verdad, que por culpa de mi
personalidad, cuando llueve en esos días soleados, sin avisar, me siento
bajo el agua y no pienso en el paraguas, sino que por culpa de mis
canturreos de felicidad he despertado a las nubes, y me pregunto por que
canto tan mal, y por que siempre me tiene que llover a mi, si yo solo
quiero un poquito de sol.
De este dilema, solo puedo sacar dos conclusiones finales. La primera es que siempre has de llevar un paraguas encima cuando salgas un día soleado, porque siempre te puede llover, y tienes que protegerte. Y, la segunda es que pienses que las nubes te mojan por algo, y que puede que te estén haciendo un favor, ese no era tu día maravilloso de paseo, pero no desistas y no dejes de ser como eres, porque puede que muy pronto llegue el verano de tu vida.
De este dilema, solo puedo sacar dos conclusiones finales. La primera es que siempre has de llevar un paraguas encima cuando salgas un día soleado, porque siempre te puede llover, y tienes que protegerte. Y, la segunda es que pienses que las nubes te mojan por algo, y que puede que te estén haciendo un favor, ese no era tu día maravilloso de paseo, pero no desistas y no dejes de ser como eres, porque puede que muy pronto llegue el verano de tu vida.
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